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La compositora y cantante extremeña se encuentra actualmente inmersa en la grabación de su nuevo trabajo. Un álbum muy especial al tratarse de música  para los más pequeños. ‘Un mundo de niños raros’ es el título de este proyecto.

Chloé se ha convertido en una de las artistas de referencia de la música extremeña. Ha sido galardonada con premios como ‘Mejor artista extremeña’ en los Premios Pop-Eye, ‘Mejor Solista’ en los Premios Sonora 2014, así como ‘Mejor Directo’ o ‘Mejor Grupo Revelación’.

-Tras «The Darkest Corners of my soul», su segundo disco, vuelve a entrar en el estudio de grabación, pero en esta ocasión para darle forma a un proyecto dirigido a los más pequeños  ¡cuéntenos!

«Un mundo de niños raros» es un proyecto en el que llevo trabajando cerca de cuatro años, que, por unos y otros motivos, he tenido que ir posponiendo. Tenía muchas ganas de sacarlo adelante; en él van a participar un montón de músicos extremeños y estoy emocionada por dedicar este próximo álbum a los niños y hacer conciertos para ellos. Va a ser un disco divertido, mágico y ¡en español!

-¿Qué le llevó a este proyecto?

Todo surgió cuando me encargaron hacer una banda sonora para una obra de teatro, «La clase de los niños raros», de la compañía Apretacocretas, inspirada en el libro «Niños Raros» de Raúl Vacas, con ilustraciones de Tomás Hijo.

El tema principal de esa obra de teatro fue la «Niña búho», una canción que compuse con el poema homónimo de ese libro y de la que hicimos incluso un videoclip hace ya cerca de tres años. Me gustó tanto ese trabajo, disfruté tanto poniéndole música a los textos de Raúl, que decidí seguir haciéndolo y, cuando tuve suficientes canciones (serán un total de quince temas), quise darle forma de álbum.

-¿Qué le aportan los poemas de Raúl Vacas?

Los poemas de Raúl me lo han dado todo, la verdad. Para mí no es un poeta que se ponga al servicio de la lengua, sino al revés: pone el idioma a su servicio, lo deforma, juega con él y da vida a estos niños raros mágicos y extravagantes. Del mismo modo he planteado la composición musical como un juego, mezclando el imaginario musical de la “niña Chloé” y el poético del “niño Raúl”. La música acompaña los versos, los envuelve y apoya su significado casi como si fuese música visual, dibujando el escenario perfecto para desarrollar las historias de estos niños tan especiales.

-¿Y el ilustrador, Tomás Hijo? ¿qué papel juega?

Fue Tomás quien habló con Raúl para proponerle hacer un libro conjunto con estos niños raros. Él tenía algunos bocetos que le enseñó al poeta para que les pusiese voz a estas ilustraciones, así que digamos que Tomás Hijo es en realidad el Padre de todo este proyecto. La edición de este libro, tanto en su versión de álbum ilustrado como la nueva edición de bolsillo de Barco de Vapor, no tiene ningún desperdicio.
Para el CD, sin embargo, he preferido alejarme del formato libro que plantearon Tomás y Raúl y hacer un disco al uso para los más pequeños, así que el libreto que contendrá las letras de las canciones llevará otro tipo de acompañamiento visual.

-¿Cómo tienen pensado moverlo?

De momento ya hay fecha de presentación: el 6 de abril de este año en la Biblioteca Torrente Ballester de Salamanca. Será muy especial porque Raúl Vacas es salmantino, así que poder contar con su presencia y la de Tomás Hijo, que también es de allí, será todo un honor.

A partir de ahí, mi idea es moverlo en todo el territorio nacional por bibliotecas, colegios, teatros y demás espacios que se presten y estén interesados. Soy consciente de que moverlo con banda va a sercomplicado, así que de momento lo haré sola. Estoy en proceso de crear una pequeña dramaturgia que una todas las canciones del disco para ponerlas en pie sobre un escenario, así que recuperar mi parte de actriz, además de la de cantante, es todo un reto que afronto con muchísimas ganas.

-Ahora queremos conocer algo más de usted. Para quienes no conozcan su carrera, ¿cuáles han sido sus últimos proyectos? y, ¿cómo les explicaría su estilo musical?

Aún sigo con la gira del último disco, «The darkest corners of my soul», que, pese a ser un disco oscuro y profundo, me está dando muchas alegrías. Hemos hecho conciertos en diferentes formatos por gran parte del territorio nacional, he estado presentándolo en Colombia en la Feria del Libro y la Cultura de Medellín y en citas tan importantes como el festival BIME de Bilbao. Visitar tantos lugares y además hacerlo en ocasiones acompañada de mi banda, que es ya mi familia, es una recompensa infinita a mi trabajo.
He seguido haciendo bandas sonoras para obras de teatro y, además de este disco, también estoy componiendo ya para el próximo álbum, aunque de momento no tengo fecha de lanzamiento a la vista, quizá 2018.

En cuanto a mi estilo musical, no me gusta definirme. Siempre he escuchado muchos tipos de música y eso al final se nota en mis composiciones. Me quedo con la esencia de aquello que me gusta de otros estilos o de otros artistas y lo plasmo en mis canciones, no sin antes pervertirlo un poco. Si alguien quiere saber qué tipo de música hago, la mejor forma de averiguarlo es escuchándome.

– Seguramente se lo habrán preguntado muchas veces ¿por qué muchos de sus temas son en inglés?

Me considero más músico que letrista, por eso me resulta más fácil utilizar un idioma que no es mi lengua materna para tomar esa distancia necesaria para mí y permitirme hacer ciertos juegos vocales que me serían mucho más complicados en español.

-Su carrera ha sufrido una evolución muy importante en un breve periodo de tiempo. ¿Cómo lo está viviendo?

Tengo la inmensa suerte de vivir, o más bien sobrevivir, de la música. Sí es cierto que, teniendo en cuenta mi corta carrera, estoy en una posición privilegiada. No sé cuánto tiempo durará el ascenso o si llegaré algún día a la cima, pero sí sé que no me planteo la música como una profesión pasajera y que me encantaría dedicar todo el tiempo que me quede sobre la Tierra a esta forma de vida.

-Es habitual verla en festivales. ¿Cree que ese formato vende más o simplemente entró en el circuito porque le gusta ese contacto con el público?

Es curioso que me lo preguntes, porque yo tengo la sensación de que con mi último disco ha sido muy difícil entrar en ese circuito. No es una música “fiestera”que tenga que ver con el tipo de ambiente que estamos acostumbrados a consumir en los festivales españoles, copados casi todos por los mismos nombres en los carteles. Mi intención para el próximo disco es crear algo más luminoso; con un poco de suerte podréis verme en algún festival más.

-Una vez dijo que se consideraba una obrera de la música. ¿Continúa en ese nivel o ha subido el escalafón?

No lo considero una cuestión de subir o bajar escalones de una pirámide social-musical, sino que tiene su fundamento en cómo te planteas tu vida y tu profesión. No me gusta la palabra artista, quizá porque he vivido cómo se utilizaba de forma incorrecta para alimentar egos. Mi profesora de interpretación siempre nos decía que el talento es voluntad y trabajo. Por eso prefiero ser una obrera o trabajadora de la música; va más con mi forma de ser y mi forma de entender este mundo.